El celo de la perra

Cuando la gatita o la perra comienzan a crecer,los propietarios comienzan a plantearse cuándo aparecerá por primera vez y cómo será el celo de su animal.

¿Cuándo aparece por primera vez el celo en la perra?

El primer celo de los animales equivale a la pubertad en los seres humanos. En la perra es habitual que aparezca entre los 7 y los 10 meses de vida, presentándose en las razas pequeñas a una edad más temprana que en las de mayor tamaño. Además de la raza, también las condiciones ambientales influyen en la aparición del primer celo(algunos estudios indican que sucede más a menudo en primavera o en verano), al igual que la presencia de otras hembras o la administración de medicamentos. Si a los 18 meses de vida la perra aún no ha alcanzado la pubertad, se debe acudir al veterinario para que investigue la causa.

¿Cuánto dura?

El celo viene a durar unos 15-18 días, y suele producirse generalmente cada 6 meses, aunque hay razas como el pastor alemán que tienen intervalos más cortos. La perra es una hembra monoéstrica, lo que quiere decir que presenta un único ciclo sexual

por época de celo, en el que se produce una sola ovulación de varios óvulos. La ovulación es espontánea, ya que se produce tanto si la perra es montada como si no(más adelante veremos que no ocurre lo mismo en la gata).

¿Cómo es?

El cliclo sexual en la perra consta de cuatro fases denominadas proestro, estro, diestro y anestro. Las dos primeras se corresponden con lo que los propietarios denominan “celo”. La primera etapa del ciclo es el proestro, y durante ella se produce la manifestación más evidente del inicio del celo, el sangrado por la vulva, que viene a durar unos 9-11 días. En ésta fase la vulva aumenta de tamaño y se hinchan los labios. Durante el proestro las perras orinan con más frecuencia y atraen a los machos, pero no permiten la monta. Varias perras viviendo juntas tenderán a sincronizar sus ciclos por efecto de las feromonas.

La siguiente fase, el estro, suele durar entre 5-9 días, aunque puede variar entre los 3 y los 21 días. Comienza cuando la perra admite la monta y termina cuando la rechaza. Una muestra de que la perra está dispuesta para recibir al macho es que aparta la cola cuando se le presiona sobre el dorso. Durante el estro la vulva adquiere un aspecto más hinchado y la secreción vaginal se reduce, adoptando un tono marrón, no tan sanguinolento como antes. Una vez iniciado el estro, la ovulación suele producirse a los dos días.

Los cambios que experimenta el animal durante las dos primeras fases del ciclo estral producen una serie de molestias para los propietarios: descarga vaginal, aumento en la frecuencia de la micción… También es habitual observar una disminución en el apetito de la perra y un ligero aumento de la actividad física.

Cuando la perra vuelve a rechazar la monta es signo de que ha terminado el celo, comenzando la fase de diestro. Ésta fase tiene una duración de unos 60-90 días, la vulva reduce su inflamación y recupera su aspecto habitual.

La época de inactividad sexual posterior es el anestro, que persiste hasta el siguiente proestro.

Consejos y curiosidades

  • Las perras no deben ser cubiertas durante el primer celo, ya que los huesos de su pelvis no estarán totalmente desarrollados y pueden presentarse problemas al dar a luz.
  • En la perra, los signos de celo, suelen ser más intensos en el primer celo que en los posteriores.
  • Una perra puede dar a luz, dentro de una misma camada, cachorros de diferentes padres, ya que sus óvulos pueden haber sido fecundados por espermetozoides de distintos machos que la hayan cubierto.
  • Independientemente de la frecuencia de presentación , lo más importante de los celos de la perra es que sean regulares.
  • En las perras que viven en pisos, es frecuente y práctica la utilización de braguitas especiales para evitar el manchado.

¿Tienen la regla las perras? Lo cierto es que no. La menstruación de la mujer ocurre al final del ciclo menstrual sólo si no hay gestación. El sangrado en la perra, al contrario indica el comienzo del ciclo estral. Se piensa que se produce por un aumento del riego sanguíneo uterino, y sucede independientemente de que vaya a haber gestación o no.