Identificación animal

Según datos de Trixie, el 90% de las mascotas que se pierden se recuperan en menos de 24 horas gracias a la placa personalizada como mecanismo de identificación. La placa y el chip electrónico son dos mecanismos básicos a la hora de proteger a nuestra mascota.

La identificación por tatuaje(en la pata o en la oreja) no daba la seguridad que hoy día ofrece el chip electrónico. Y, aunque no existe una ley estatal que regule de modo global la identificación de los perros, la normativa desarrollada por las autonomías recogen esta necesidad. Todo perro, gato o hurón mayor de tres meses debe estar identificado por medio de chip electrónico o transponder.

Éste chip es una cápsula del tamaño de un grano de arroz, cubierto de un vidrio especial que es biocompatible-lo que elimina prácticamente cualquier reacción alérgica-, que contiene un código electrónico único que identifica a tu mascota. Se implanta de forma subcutánea mediante una jeringuilla especial en la parte izquierda del cuello del animal; no duele, en realidad, aunque hay perros muy sensibles, o muy “listos”, que se pueden quejar mirando a su dueño, pero no nos podemos dejar tomar el pelo. A partir de los tres meses de edad debe implantarse éste chip que recoge información sobre el propietario y de la mascota, como la especie, sexo, raza edad. . . Y ¿Cómo funciona? Con un lector especial, un scanner que envía al chip una señal  de radio para leer ese número personal y único de cada microchip; el número aparece en la pantalla del lector, y la persona que lo está utilizando puede buscar en el Registro de Identificación animal, y acceder así al dueño del animal.                       Sus características, es un método de identificación preciso, duradero, inocuo y poco traumático, le convierte en el favorito a la hora de censar a los perros. A parte de ayudarnos a tener un censo de la población animal, nos ayuda a la hora de encontrar mascotas perdidas y para la responsabilidad civil en el caso de que ocurriera.

Complementando al chip, las placas identificativas para mascotas son un complemento versátil y sencillo con el que terceras personas pueden identificar al perro sin necesidad de escanear el chip. Hay diversos modelos y formatos, pero se recomienda escoger una placa adecuada para cada mascota, en función de su actividad y tamaño. En las tiendas especializadas, podemos encontrar multitud de modelos fabricados en distintos materiales: desde metálicos y distintos colores hasta pequeñas medallas de plástico.

Éstas placas, más allá de ser decorativas y llevar el nombre del perro, deben identificar al dueño para que, en caso de que el animal se pierda, las autoridades o las personas que lo encuentren, puedan devolverlo a su hogar.

Nuestra mascota también necesita un pasaporte para viajar.

A la hora de realizar viajes por el territorio europeo o terceros países, es necesario tener el pasaporte del animal en regla, lo que incluye tener el chip con información autorizada.

El número de identificación del chip será el mismo que el del certificado de salud o pasaporte europeo, según la regulación del Parlamento Europeo y el Consejo aprobada en 2003 sobre desplazamiento de animales de compañía sin ánimo comercial.

El pasaporte de la Unión Europea para animales de compañía incluye los datos completos del propietario y del animal. Este pasaporte no invalida la cartilla sanitaria de seguimiento de la salud del animal, pero es un documento necesario para hacer viajes fuera de España. Dependiendo de nuestro destino nos hará falta hacer test sanguíneos específicos. Pero en general, para los países de la Comunidad Europea , deberemos tener al día: la vacunación antirrábica, el microchip y el pasaporte.

Las clínicas veterinarias serán las encargadas de expedirlo y deberá ser cumplimentado por un veterinario adscrito al Colegio Oficial de Veterinarios , que acreditará los datos del pasaporte mediante su firma y sello.